¿Cómo mejorar las defensas de los niños y adolescentes? – Guía para padres y pediatras, 2ª parte.

Antes de seguir leyendo, te recomiendo que leas la primera parte de esta guía para mejorar las defensas, donde se consideran cambios del estilo de vida, suplementos nutricionales, fármacos y algunos alimentos que pueden ayudar a estimular al sistema inmune.

 

A continuación mencionaré algunos agentes de la naturaleza con efecto inmunoestimulante que se han usado desde la antigüedad en medicina tradicional y que en la actualidad forman parte de la fitoterapia, rama de la medicina complementaria que está ganando adeptos entre consumidores e investigadores. No es una lista exhaustiva porque la enorme cantidad de agentes de la naturaleza con propiedades inmunoestimulantes impide abarcarlos todos.

Ejercicio físico y ejercicio mental también tienen efecto inmunoestimulante y forman parte de la naturopatía pero no se tratan en detalle en esta guía. Tampoco se mencionan los fármacos homeopáticos.

 

Los extractos empleados en fitoterapia son una mezcla de una gran gama de compuestos con actividad inmunotrófica, por lo que se les denomina drogas “multi-compuestas”, pues funcionan en concierto y tienen acción multi-farmacológica (a distintos niveles). Muchas veces es un desafío distinguir los componentes con efectos beneficiosos de los miles de otros componentes que contiene una planta, pues los extractos tienen concentraciones variables según el método de extracción y el tipo de preparación. La naturaleza no es tan fácil de imitar…

En muchas culturas y sistemas de medicina tradicional algunos alimentos funcionales son sinónimo de planta medicinal y muchas plantas medicinales son consideradas adaptógenos.

 

Nota importante: siempre es bueno consultar con un profesional antes de cambiar su estilo de vida bruscamente o consumir productos farmacéuticos nuevos.

Al final encontrarán un PDF descargable donde les propongo algunos cambios de hábitos alimentarios y enumero algunos de los productos disponibles en el comercio.

 

“Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina.” Hipócrates

 

El alimento como medicina (preventiva)

Aparte de las necesidades básicas que debe aportarnos nuestra dieta (macro y micronutrientes), los ingredientes que la componen contienen una gran variedad de sustancias beneficiosas para la salud que se reconocen cada vez más. Esto ha resultado en el desarrollo de algunos conceptos:

Fitoterapia: promoción de la salud mediante el uso de hongos, hierbas y otras plantas y sus extractos. Aproximadamente el 80% de la población mundial, en especial en países en desarrollo, la ocupa.

Alimento funcional: forman parte de la dieta habitual, pero es beneficioso para la salud más allá de sus nutrientes básicos, algunos por su efecto inmunoestimulante. Son parte de un nuevo estilo de intervención nutricional y no está de más recomendarlos, aunque sea por simple gusto, al menos para probar. Los superalimentos son alimentos funcionales con una densidad nutricional mayor de lo habitual.

Metabolito secundario: sustancia producida por una especie vegetal que tiene efecto biológico en otros seres vivos, lo que le permite interactuar con su entorno.

Fitoquímico: sustancia de los alimentos de origen vegetal que es beneficiosa para la salud a pesar de no tener beneficio nutricional.

Perfil fitoquímico: conjunto de metabolitos secundarios presentes en una especie vegetal. Un determinado perfil fitoquímico le otorga la calidad medicinal a una planta.

Polifenoles: amplia clase de metabolitos secundarios que tienen más de un grupo fenol.

Flavonoides: el grupo más común de polifenoles, ubicuo en las plantas, les otorga color (pigmentos), muchos tienen beneficios inmunoestimulante y antiviral, entre otros. Ejemplos: chalconas, antocianinas, quercetina, flavonoles, isoflavonas.

Fitofármaco: producto obtenido por procesos tecnológicamente adecuados, derivado de materia prima vegetal, para prevención, curación, paliación o diagnóstico.

Adaptógeno: sustancia que aumenta de manera inespecífica la resistencia a estresores externos, no importando su naturaleza.

 

ALIMENTOS FUNCIONALES

Para que un alimento se pueda denominar “funcional”, es suficiente con que sea “enriquecido” o “fortificado”, pero creo que deben evitarse los siguientes productos porque el carácter “funcional” es contrarrestado por la calidad del producto y el solo pretexto de tener un determinado nutriente no lo hace saludable en sí:

  • Margarinas enriquecidas con fitosteroles
  • Cereales fortificados con fibra
  • Jugos artificiales con vitaminas, minerales o probióticos
  • Otros productos azucarados fortificados

Por el contrario, la siguiente lista de alimentos funcionales sí me parece digna de tomar en cuenta y los invito a explorar formas para incluirlos en la dieta y probar las alternativas que más les apetezcan para mejorar la salud de toda su familia.

 

Alimentos fermentados

El consumo de este tipo de alimentos fortalece al sistema inmune, mejora el bienestar gastro-intestinal y el estado de ánimo. La fermentación de ciertos alimentos aumenta su contenido nutricional y esto incluye a vitaminas y minerales mencionadas en la primera parte de esta guía. Como verán en los ejemplos que siguen, muchos son alimentos consumidos por la población asiática.

 

La siguiente es una lista no exhaustiva de alimentos fermentados.

  • A base de vegetales
    • Kimchi: repollo tradicional de Corea, suele contener rábano, ajo, pimentón rojo, cebollín y jengibre.
    • Chucrut: repollo tradicional de Alemania.
    • Vegetales en escabeche (betarraga, pepino, cebolla, etc.).
    • Aceitunas negras o verdes.
    • Algunos aliños para ensalada (vinagretas).
  • A base de soya
    • Miso: pasta tradicional de Japón que puede contener otros granos o legumbres.
    • Tempeh: pastel tradicional de Indonesia, rico en proteínas al que a veces se le agrega arroz o cebada.
    • Salsa tamari: tradicional de la comida japonesa, derivada del miso y apta para celíacos pues no contiene trigo a diferencia de la salsa de soya.
  • Bebidas no lácteas
    • Kombucha: té hecho a base de un hongo, proveniente de Japón o China.
    • Algunos jugos de fruta.
  • Productos libres de lácteos
    • Yogures de almendra, coco, soya, etc.
  • Productos lácteos
    • Lassi: leche de vaca fermentada, alimento tradicional de la India que contiene frutas, granos y una variedad de plantas medicinales y especias.
    • Cualquier yogur de vaca, cabra u oveja.
  • Productos lácteos que dicen cumplir con la definición de probióticos (en orden alfabético). Todos contienen sólo 1 cepa de probiótico extra.
    • Activia de Danone
    • Bio Ok de Loncoleche
    • Calán probióticos
    • Chamyto de Nestlé
    • NAN AE, 1, 2, 3, comfort, sin lactosa, AR, optipro o HA de Nestlé
    • Probióticos Kids de Emporia nuts
    • Queso light probiótico laminado de Colún
    • Supercalo probiótico de Calo
    • Surlat kids de Surlat
    • Uno y Uno colación de Soprole

 

Alimentos ricos en flavonoides

  • Cacao: su extracto inhibe la adsorción viral
  • Frutas:
    • Cítricos en general
    • Kiwi: aumenta la producción de defensinas
    • Jugo de granada o mora tienen efecto anti-influenza
    • Té de guayaba tiene efecto anti-influenza
    • Manzana (por sus taninos)
  • Té verde (es rico en epigalocatequina-3-galato)
  • Por su contenido en quercetina: alcaparras, cebolla morada, brócoli, frutos rojos, uva, manzana
  • Otros: menta, manzanilla, café, algunos frijoles, anís

 

Especias y hierbas con potencial inmunoestimulante (en orden alfabético)

Adenio o Rosa del desierto (Adenium obesum)

Su extracto inhibe al virus influenza

Ajo (Allium sativum)

Ha sido recomendado por largo tiempo en medicina tradicional por sus efectos preventivos y curativos gracias a numerosas propiedades medicinales que sería muy extenso de enumerar. Se le han encontrado más de 200 fitoquímicos entre los que se cuentan flavonoides y otros polifenoles, fructooligosacáridos con efecto prebiótico y lectinas inmunoestimulantes como concanavalina A.

Tiene efecto antibacteriano, antiparasitario, acaricida, antialérgico y 3 semanas de consumo logran aumentar la inmunoglobulina A (anticuerpo que defiende las mucosas).

Albahaca (Ocimum basilicum)

Hierba aromática conocida por su sabor picante, es favorita de las abejas y rica en flavonoides. Tiene efectos antiinflamatorio, analgésico, antioxidante e inhibe la contaminación por bacterias por lo que se la encuentra en antisépticos orales y preparados dentales.

Ashwaganda o Ginseng de la India (Withania sp.)

Es una planta de la medicina Ayurveda cuyo uso principal es para restaurar el vigor y la energía luego de una enfermedad. La raíz y el fruto tienen efecto inmunoestimulante.

Astrágalo o Huang-qi (Astragalus propinquus)

Su raíz contiene polisacáridos y lectinas que se han aprovechado en medicina tradicional china: es uno de sus tónicos superiores, inmunomodulador/estimulador. Se puede tomar como infusión, en polvo o mezclada con las comidas. Su propiedad inmunoestimulante tiene efecto sinérgico con el regaliz y Echinacea.

Azufaifo (Ziziphus jujuba)

Su fruto contiene polisacáridos que pueden mejorar la barrera intestinal y junto con los higos y las pasas forma parte de los “frutos béquicos” o “pectorales” (antitusivos).

Canela (Cinnamomum verum)

Condimento muy común, su uso en fitoterapia es como “excitante” y debe sus efectos estimulantes del sistema respiratorio al aceite esencial

Cilantro (Coriandrum sativum)

Hierba aromática (para muchos desagradable), usada como condimento, con propiedades fortificantes en infusión (200 g por litro de agua, 1-4 tazas diarias)

Clavo de olor (Syzygium aromaticum)

Se usa como antiséptico para la enfermedad periodontal y para proteger alimentos por su contenido en eugenol (al igual que la albahaca). Se puede encontrar como extracto, polvo ultrafino o aceite esencial.

Cúrcuma (C. longa)

Raíz seca, de la familia del jengibre, se usa en Ayurveda y tiene 2 siglos de historia en la prevención y tratamiento de muchas enfermedades. Antiinflamatorio, inmunomodulador, aumenta niveles de IgG e IgM, contiene varios curcuminoides (60-70% curcumina) y otros compuestos que la hacen multi-compuesta, por lo tanto es mejor consumirla completa. Tiene efecto sinérgico con algunos antibióticos (claritromicina y amoxicilina con ácido clavulánico por ejemplo)

Ginseng siberiano o Eleuthero (Eleutherococcus senticosus)

Existen otras especies y denominaciones de origen (coreano, tibetano, americano). Su raíz y su corteza son las partes más usadas por su mayor concentración en eleutherósido B, ácido clorogénico y ácido rosmarínico, que frutos y hojas también contienen. Tiene propiedades adaptógena y potenciador inmune, entre otras.

Hierba de San Juan, hipérico o corazonillo (Hypericum perforatum)

Tiene efectos antioxidante, antiinflamatorio y hasta antidepresivo por su contenido en hipericina e hiperforina.

Jengibre (Zingiber officinale)

Su raíz es de olor agradable y sabor acre y picante como la pimienta, se puede consumir el rizoma desmenuzado cocido. Usado en medicina china, ayurveda y muchas culturas como inmunoestimulante y antiinflamatorio. Contiene múltiples moléculas bioactivas (alfa-zingibereno por ej).

Lúpulo (Humulus lupulus)

Su extracto tiene efecto anti-influenza.

Orégano (Origanum vulgare)

Muy popular como condimento, en medicina tradicional se ha usado como estimulante, expectorante en afecciones catarrales y asma. Tiene actividad antibacteriana gracias a sus principios activos (carvacrol y timol entre otros) que resisten la cocción. No debe parecernos curioso encontrarlo como ingrediente de algunos “julepes” (bebida dulce) contra el catarro de los niños.

Pachulí (Pogostemon cablin)

Se ha observado que puede mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico a diferentes niveles y tiene efecto anti-influenza

Regaliz, orozuz o palo dulce (Glycyrrhiza glabra)

Su raíz se usa como condimento o alimento, pero no conviene hacerle hervir para que mantenga el buen sabor. Su extracto tiene efecto antiinflamatorio, antialérgico e inmunoestimulante gracias a su contenido en moléculas bioactivas como glicirrhizina, aglicona y varios flavonoides.

Salacia reticulata

Planta de la medicina Ayurveda, el extracto de su tallo y/o raíz tiene efecto antiviral (influenza).

Semillas de comino negro (Nigella sativa)

Su aceite esencial tiene timoquinona y alfa-hederina, con efecto antiinflamatorio e inmunomodulador.

Tomillo (Thymus sp.)

Muy común, oloroso y de sabor cálido y amargo, su nombre significa “perfume” y es muy útil para sazonar guisos insípidos. Tiene propiedades antibacterianas por su contenido en timol y es rico en flavonoides. El aceite esencial más eficiente es de T. vulgaris o T. serpyllum.

 

Superalimentos inmmunoestimulantes

Spirulina (Arthrospira sp.), una cianobacteria, se puede encontrar en polvo, cápsulas y comprimidos

Chlorella sp., una alga verde unicelular, se puede encontrar en polvo.

 

Setas medicinales

Trametes o Coriolus versicolor

Tiene efecto inmunoestimulante por su contenido en un polisacárido ligado a proteína (polisacaridopéptido), Krestin, usado en medicina tradicional china.

Reishi (Ganoderma lucidum)

Tiene propiedades inmunomoduladoras y estimulantes, entre muchas otras, que han sido aprovechadas hace milenios en medicina tradicional china.

 

Alimentos miméticos de la restricción calórica

Su consumo puede tener beneficios similares al ayuno intermitente, como se explica en la primera parte.

  • Ashitaba (Angelica keiskei), planta nativa de Japón
  • Té verde
  • Castaña de cajú
  • Cúrcuma
  • Naranja, soya, arroz integral, germen de trigo, pimiento verde, brócoli y champiñones por su contenido en spermidina
  • Frutas (especialmente frutillas), vegetales y legumbres por su contenido en fisetina (un flavonol)
  • Frutas raras: durián (“la fruta más maloliente del mundo”) y kokum (una fruta de la India)
  • Uva roja, frutos rojos, maní y algunas plantas por su contenido en resveratrol (un polifenol)

 

Fitofármacos

Equinácea

El uso de su raíz o del jugo de su flor tuvo origen entre la población nativa de América del Norte, quienes preferían las especies E. purpurea, E. angustifolia y E. pallida.

Son un género de perfil fitoquímico muy variable, con efecto inmunoestimulante, antiviral, antimicrobiano e inmunomodulador gracias a su fracción polisacárida (un arabinogalactano parecido al lipopolisacárido bacteriano) y su contenido en polifenoles y alcaminas.

Se le puede encontrar como hierba fresca o seca, raíces o rizoma secos y extractos alcohólicos

E. purpurea previene la adhesión viral y bacteriana, inhibe la reacción inflamatoria y activa al sistema inmune innato, útil para infecciones del tracto respiratorio, pero E. angustifolia tiene un perfil fitoquímico que la hace más potente.

Para sacarle el máximo provecho (que el beneficio supere al costo) se debe consumir al menos durante 4 meses, pero aún está por definir la mejor dosis y preparación a recomendar… Se ha visto que reduce la duración y severidad del resfrío común, pero la dosis es de 4 gramos al día y con tomas muy frecuentes.

Su consumo le es más útil a personas con infecciones recurrentes y la dosis mínima útil ronda los 2,5 gramos al día.

Se debe poner atención a las interacciones farmacológicas que puede tener al ser estimulador de las enzimas del citocromo.

Tiene efecto sinérgico con Ginseng siberiano, astrágalo y regaliz, por lo que combinarla con estas plantas podría permitir obtener beneficios con dosis menores de Echinacea.

Propóleo

Es un material resinoso recolectado por las abejas del exudado de las plantas mezclado con enzimas, aceites esenciales y aromáticos, polen y cera, con una composición muy variable según su origen. Su nombre deriva del griego y significa “en defensa de la ciudad”, o en este caso, la colmena (y también puede protegernos a nosotros). Entre otras funciones, protege a la colonia de abejas de enfermedades infecciosas por sus propiedades antisépticas y antimicrobianas, lo que ha sido aprovechado en medicina tradicional para tratar resfríos, heridas y úlceras. Se le atribuye actividad inmunomoduladora, entre otras.

 

Aminoácidos inmunopotenciadores

Glutamina

Es el combustible del sistema inmune y el aminoácido más abundante del cuerpo. El déficit de glutamina termina por atrofiar las mucosas y deteriorar al sistema inmune a todo nivel. Además, durante períodos de infección (u otro estado catabólico), su consumo por el sistema inmune aumenta.

Se le encuentra en altas concentraciones en alimentos vegetales (arroz blanco < maíz < tofu) y animales (leche < huevos < carne de vaca). En teoría, si se sigue una dieta balanceada, no es necesario suplementarse con glutamina, pero en estudios animales, suplementarlos con glutamina mejora la sobrevida en infecciones bacterianas y la prevención de su déficit en humanos mejora la función inmune y suprime la invasión de bacterias desde el tubo digestivo.

Triptófano y arginina

También tienen un rol inmunomodulador. Son ricos en triptófano: plátano, piña, ciruela, palta, dátiles, brócoli, chocolate, legumbres, spirulina, cereales integrales, yema de huevo. Son ricos en arginina: frutos secos (nueces, almendras, maní) y semillas (maravilla, sésamo, linaza, calabaza).

 

Otros agentes de la naturaleza no incluidos en esta guía

Thuja, Aronia, Aloe vera, Jugo de pomelo, Hierbas tibetanas, Ceanothus americanus, Rodiola, Turba, Maqui, Eupatorium perfoliatum, ácidos grasos poliinsaturados…

Guía inmunoestimulación – parte 2

 

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